lunes, agosto 22, 2005

El Blues del funeral

William Sidney Porter, O'Henry, escritor vagabundo que se hizo célebre con el seudónimo de uno de sus carceleros, pasó muchas temporadas en el famoso Chelsea Hotel, inscribiéndose cada vez con un nombre distinto. Escribió, encerrado en su habitación 1008, The Rolling Stone, publicado después de su muerte en 1913. Que pena. El Celine no tiene balcones. Y si los tuviese, żimaginan a Jacques husmeando la avenida como lo hace esta seńorita?


Este es solo uno de los poemas que el escribio en vida y es muy bueno, sirva como un diminuto homenaje a este poco reconocido poeta vagabundo.

FUNERAL BLUES

Detengan los relojes, desconecten el teléfono,
Denle un hueso al perro para que no ladre
Callen los pianos y con ese tamborileo sordo
Saquen el féretro... acérquense los dolientes.

Que los aviones sobrevuelen quejumbrosos
Y escriban en el cielo el mensaje...él ha muerto...
Pongan mońos negros en los cuellos de las palomas blancas
Que los policías usen guantes de algodón negro.

Él era mi norte, mi sur, mi este y oeste
Mi semana de trabajo y mi domingo de descanso
Mi mediodía, mi medianoche, mi conversación, mi canción
Creí que el amor perduraría por siempre, estaba equivocado.

No precisamos estrellas ahora... Apáguenlas todas
Envuelvan la luna y desarmen el sol
Desagüen el océano y talen el bosque
Por que de ahora en adelante nada servirá.